Alfredo Tomas Cenzano y el drama en Winchumayo

04 March 2009 | Por Juan Carlos Goicochea

¿Who wants to be a millionaire?

El derrumbe ocurrido en Winchumayo (Puno) ha sido un golpe durísimo a los familiares de los mineros muertos por este desastre; y es que la informalidad campea en aquellas áreas olvidadas o más bien dicho no reconocidas en nuestra visión Perú; áreas inaccesibles que dificultan todo intento de hallar a un familiar, un hermano, un amigo con vida.
Pero si la historia es conmovedora; la otra historia de Winchumayo es totalmente desfigurada; y tiene como protagonista a un compañero aprista; el congresista Alfredo Tomás Cenzano

La República hizo la chamba:

La tragedia causada por el alud que ha sepultado a unas 40 personas ha puesto al descubierto una trama de irregularidades que ha hecho que una asociación de mineros, Winchumayo, pasara a ser accionista de una concesión minera sin licencia de exploración ni mucho menos de explotación. Sin embargo,Winchumayo estaría explotando oro en la zona valiéndose de mineros informales.
Según el relato del minero herido Percy Limache, la empresa minera de Winchumayo paga a sus trabajadores con parte del oro que encuentran en los 5 tajos abiertos en medio de la ceja de selva, los cuales son propiedad del ciudadano Eladio Muñoz, quien encabezaría esta asociación.
“Winchumayo es un grupo de mineros organizados, pero no son titulares de la concesión”, explica Víctor Vargas, director general de Minería del Ministerio de Energía y Minas. “No son empresas formales ni legalmente constituidas. Son asociaciones de mineros que se agrupan para empezar a iniciar el proceso de formalización”.
Pero, sorprendentemente, el titular de Minería afirma que es legal que un grupo de mineros lleguen a un acuerdo con el titular de la concesión a cambio de regalías, incluso cuando el titular en cuestión, como es el caso, no tenga el permiso de exploración y explotación.
La concesión donde ha ocurrido el alud la pertenece a la compañía Chibolo 2, propiedad a su vez del congresista aprista Alfredo Tomás Cenzano (33% de las acciones), el alcalde del distrito de Ituata, Roger Saya, ( 34% de acciones) y la minera extranjera Orovega (33%). Precisamente esta última, según el congresista Cenzano, fue la que vendió sus acciones a Winchumayo. “Esa empresa es responsable del accidente en minera Winchumayo”, afirma el congresista, quien desmintió al director de Minería al negar que estén cobrando regalía alguna a Winchumayo.

Y la reflexión desde el tercer piso:

El hecho de que nos enteremos de estas cosas una vez que la tragedia se produce nos hace ver que tratamos los problemas del interior del país como si ocurrieran tan lejos como en Afganistán. Un motivo más para que la memoria colectiva y las lecciones de haber ignorado durante años a nuestros compatriotas de la sierra y la selva de nuestro país sean rescatadas.

Fuera de todo paternalismo; las cosmovisiones de trabajo en la ciudad son diferentes que en la sierra; pero eso no debe por ningún motivo se fuente de cultivo de personas que aprovechan el instinto de supervivencia de compatriotas sumidos en la pobreza; para enriquecerse aún más.

Varías preguntas quedan en el tintero la principal es: ¿el director general de mineria Víctor Vargas dará una explicación razonable? ¿Alan aprovechará para saberse el único aprista puro e inmaculado? ¿habrá una sanción, sí es que hay un delito?. Son preguntas y nosotros, obviamente, no tenemos la respuesta.

El Comercio también se apunta en el  caso

Leave a Reply